lunes, 23 de marzo de 2015

Trofin Lysenko no ha muerto


El otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa el pasado 21 de marzo en la Universidad
Central «Marta Abreu» de Las Villas al ingeniero Adolfo Rodríguez Nodals, jefe del Grupo 

Nacional de Agricultura Urbana, constituye un ejemplo del daño que se hace a los pueblos   
cuando no existe libertad para desenmascarar los mitos que se tejen alrededor de hechos  

Y como Cuba se ha consolidado como una cofradía de servidores ineptos, que en la práctica 
no demuestran lo contrario, de nada vale el tan cacareado desarrollo científico alcanzado si 

adquirir alimentos que te nutran medianamente durante unos días se hace inalcanzable para 
un ciudadano común —sin mencionar de lo que guste o no al paladar, pues eso pasa aun.

No tengo duda de que el otorgamiento del Honoris Causa a Rodríguez Nodals será historia, 

historia similar a la de Trofin Lysenko, que bajo la tutela de Iósif Stalin destruyó la agricultura 
en la URSS y durante su reinado mandó al gulag a cuantos se opusieron a sus erradas hipótesis 
sobre el desarrollo de las especies.

En realidad no seré yo quien le dé el beneficio en esta comparación con el padre del
lisenkoismo, pues solo somos 11 millones de habitantes; pero si le añadimos que demagogos 

así dan conferencias y cursos en países latinoamericanos y de otras latitudes, mientras una 
simple papa (tubérculo muy común en América) se ha convertido en una quimera en nuestra 

Patria, entonces, Trofin Lysenko no ha muerto.
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