lunes, 12 de octubre de 2009

No disparen! Soy el Che!

Por estos días, con más exactitud, el pasado 8 de octubre se cumplió otro aniversario de la captura y muerte de Ernesto Che Guevara. Su captura en las selvas de Bolivia y su posterior muerte, hace que pensemos que la humanidad se habría liberado de tan siniestro personaje. Pero los izquierdistas se han caracterizado siempre por hacer buena propaganda, ese es un mérito que a mi juicio - y es el de muchos- saben hacer muy bien. Tras la muerte de este asesino se comenzó a tejer un mito. El hombre desinteresado, trabajador, capaz y sobre todo humano. Humano? Nada de eso. He visto jovencitos con la efigie de este personaje en sus camisetas, tal vez de forma ingenua la usen y es lo que más pena me hace sentir. Alguna vez he preguntado. Sabes algo sobre la persona que llevas en el pecho?. No como respuesta. Un asesino de mi pueblo, te lo aseguro. He encontrado este magnífico artículo y se los dejo, por si a alguien le queda dudas sobre el infame.



Histórica foto del cadáver del Ché.



POR JUAN DENORIEGA BALAEZ* 

8 de octubre es el 42 aniversario del día que "el héroe de la guerrilla" dijo: "¡Por favor no disparen, no me maten! Soy el Che y valgo más vivo que muerto!"

Según muchos testigos, las víctimas del Che se comportaron de manera muy diferente en su último día de vida cuando gritaban: "Viva Cuba Libre o Viva Cristo Rey!"

Carlos Machado tenía 15 años en 1963 cuando las balas destrozaron su cuerpo. Su hermano gemelo y su padre se derrumbaron junto a Carlos en la misma descarga. Sus sentencias de muertes fueron firmadas por el Che.
En la Nochebuena de 1961 Juana Díaz había sido encontrada culpable de alimentar clandestinamente a los "bandidos" del Escambray y fue fusilada.
Estaba embarazada de seis meses. Su sentencia de muerte fue firmada por el Che.
Tradicionalmente, de los miembros del pelotón de fusilamiento, hay uno o dos con balas de salva. Menos en Cuba donde todos llevan munición de verdad. Y ha habido casos en que las víctimas han sido ultimadas por un pelotón de fusilamiento que portaban ametralladoras, como cuando ametrallaron en la Finca La Campana a mi primo el Comandante Porfirio Ramírez, a Plinio Prieto, Sinesio Walsh y otros.
Según el grupo de derechos humanos “Freedom House” un total de 500.000 personas ha pasado por los campos de prisioneros de Castro. Coincidiendo con la invasión de Bahía de Cochinos, encarcelaron a más de 150,000 personas.
"Loco de ira se mancha de rojo mi rifle, mientras que asesina a todo enemigo que cae en mis manos! Mi nariz se dilata saboreando el olor acre de la pólvora y la sangre. Con la muerte de mis enemigos me preparo para la lucha sagrada y unirme el proletariado triunfante con un aullido bestial!". Esto es de la famosa obra sobre el Che "Diarios de Motocicleta", realizado en una película por Robert Redford. Parece que el Sr. Redford omite este pasaje de su película.
En el combate real sus imbecilidades desafían creencias. El guerrillero más famoso del siglo, de hecho, nunca había peleado en nada que se puede describir adecuadamente como una guerra de guerrillas. Cuando finalmente comenzó a dar una muestra pequeña en Bolivia, fue rápidamente derrotado. Y del tren blindado en la batalla de Santa Clara hay pruebas y testigos presenciales que indican que dicho tren fue comprado a su jefe, el Coronel Florentino Rosell, por el Che, con dinero proveniente de tributos aplicados de manera forzosa en zonas ya “liberadas.”
"Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria", declaró el principal verdugo de la Revolución Cubana, el Che Guevara. "Estos procedimientos son un arcaico detalle burgués. Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro".
Dicho Che firmó más de 400 sentencias de muerte durante el primer mes de la Revolución Cubana. El periodista cubano Luis Ortega, que conocío al Che en 1954, en su libro "Yo Soy El Che Guevara”, documenta que El Che envió 1.897 hombres al pelotón de fusilamiento en las mazmorras de la fortaleza habanera de La Cabaña. En su libro "Che Guevara: Una Biografía" Daniel James escribe que el Che mismo admitió haber ordenado "varios miles" de ejecuciones durante los primeros años del régimen de Castro.
Su patético lloriqueo en su último día de vida: "Por favor, no disparen!" Soy el Che! "Yo valgo más vivo que muerto!" demuestra que este desgraciado asesino no estaba en condiciones de enfrentar su muerte tan gallardamente como sus víctimas. Testigos presenciales, evocan el episodio de su muerte como algo repugnante, pues su olor era extremadamente fétido y sin estar muerto, apestaba a eses fecales, a cadáver, lloraba arrodillado, pidiendo clemencia y llorando, cosa que él nunca tuvo con sus prisioneros en la Fortaleza de la Cabaña.
El nueve de octubre de 1967 el periodista británico Richard Gott, del diario The Guardian, reconoció el cadáver del Che Guevara, asesinado unas horas antes por el sargento Mario Terán en la escuela de La Higuera, en Bolivia. Gary Prado, el militar que capturó al Che en la Quebrada del Yuro, declaró al Journal do Brasil que éste le había dicho antes de morir que había sido abandonado por Castro.
Para las nuevas generaciones que poco se han ocupado de estudiar la historia contemporánea —pero que lucen orgullosas la estampa del Che en sus camisetas— quizá sea inconcebible el hecho de que la campaña del Che fracasó por la falta de apoyo del Partido Comunista de Bolivia y por el desinterés de Castro, quien obedeció las consignas de la Unión Soviética y cortó el apoyo a su antiguo camarada.
En los primeros días de la revolución, las ejecuciones sumarias establecieron una “cultura del miedo” que rápidamente elimino la mayoría de la resistencia. En las décadas que siguieron, las condiciones carcelarias inhumanas que a menudo conduce a la muerte, torturas y privaciones indecibles han sido suficientes para mantener a los cubanos intimidados.
Archivo Cuba estima que más de 6,000 cubanos han muerto en frente de los pelotones de fusilamiento y otros 1.200 en "asesinatos extrajudiciales". Che Guevara fue un verdugo alegre en la infame Fortaleza de la Cabaña en 1959 cuando, bajo sus órdenes, casi 2,000 cubanos fueron fusilados. Los menores no se salvaron. Ni las mujeres tampoco. De los 94 menores de edad y mujeres, cuyas muertes han sido documentadas por Cuba Archive, 42 murieron por un pelotón de fusilamiento y 38 en asesinatos extrajudiciales.
Es verdad. La fotografía casual del Che, obra del fotógrafo de modas Alberto Díaz Korda, se ha convertido en la imagen más reproducida de la historia. Qué paradoja más irónica: la imagen misma de la libertad, el orgullo, la templanza revolucionaria, es la de un cruel idealista, un fanático estalinista, un macho homofóbico, racista y vanidoso enamorado de sí mismo y asesino hasta más no poder. Mo
En La Cabaña el Che solía mandar a los reos al paredón de fusilamiento escribiendo esta nota: "Dale aspirina". En Bolivia le dieron una dosis de su propia “aspirina.”

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2 comentarios:

  1. estupendo artículo y estupendas tus reflexiones sobre el otro asesino, usado como icono y, como bien dice, menos mal que probó su propia medicina en Bolivia. Un abrazo, Lori!

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